El Presupuesto Público no es Terapia para el Sentimentalismo Woke
El erario no es una piñata para financiar delirios ni para subsidiar debilidades psicológicas. Creer que se "necesita" una mascota para poder existir no es un derecho, es una carencia emocional que el individuo debe resolver en el diván, no en la ventanilla de tesorería. La "política woke animalista" es, en esencia, una transferencia de riqueza inmoral: obligamos al contribuyente productivo a pagar el pediatra de una bestia que, por lógica económica y rigor jurídico, es propiedad privada.
Aquí el desglose quirúrgico para demoler esta narrativa de "bienestar" de cuarta:
1. La Mascota: Un Artículo de Lujo, No un Derecho
Tener un animal es una elección estética, recreativa o de compañía, equiparable a comprar un yate o un auto de lujo.
* Responsabilidad Privada o Nada: Si decides meter un animal a tu casa, absorbes el 100% de su alimentación, salud y entierro. Punto.
* La Inmoralidad del Gasto: Es obsceno y criminal desviar fondos de infraestructura, seguridad o medicinas para humanos para pagar ambulancias veterinarias y cirugías gratuitas. Mientras el sistema de salud pública colapsa, el gobierno juega a las casitas usando recursos para validar las proyecciones emocionales y los vacíos existenciales de una generación de cristal.
2. Higiene Pública vs. Complacencia Animalista
Las actuales instancias de "Bienestar Animal" son refugios de complacencia que han traicionado su función original: la protección del entorno humano.
* Control de Plagas Urbanas: El objetivo debe ser la limpieza total de las calles. Los animales ferales y asilvestrados son focos de infección, vectores de ataques y un desastre ecológico para la fauna nativa. Se deben tratar como lo que son: un problema de salud pública que requiere control, no caricias.
* Esterilización Mínima: Las campañas deben ser el último recurso para evitar crisis sanitarias, no un subsidio para el dueño tacaño e irresponsable que pretende que el Estado le pague la cuenta del veterinario.
3. El Fin del Asistencialismo de Cuatro Patas
El dinero público es sagrado porque es el fruto del esfuerzo ajeno. Malgastarlo en "perrijos" es una forma de corrupción ideológica.
* Cero Atención Médica Pública: El Estado no tiene por qué tener clínicas veterinarias. Quien quiera medicina de punta para su animal, que trabaje, produzca y la pague en el mercado privado.
* Cero Subsidio al "Negocio de la Lástima": Basta de alimentar con impuestos a refugios que han hecho de la victimización animal su modus vivendi. Subvencionar croquetas con dinero del contribuyente es el pináculo de una sociedad decadente que prioriza la corrección política sobre el rigor financiero.
Realismo Brutal en el Liderazgo
Para transformar a México no se puede ser tibio. O eres un administrador eficiente y lógico, o eres un populista de sentimientos baratos que rifa el futuro del país para quedar bien en redes sociales. La administración pública es análisis práctico y realismo descarnado: el presupuesto es finito y debe invertirse en generar redes de valor y fortalecer la estructura nacional, no en paliativos para quienes confunden su incapacidad de madurar con el derecho a saquear el bolsillo del vecino.