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Despierta, pinche México jodido!
Somos una nación de pusilánimes, corruptos y mendigos estatales, chupando la teta del gobierno como si no hubiera un mañana. El Estado benefactor nos tiene agarrados por los huevos: subsidios para pendejos, regulaciones para ladrones y un intervencionismo que nos mantiene en la mierda eterna. Pero basta de mamadas. Inspirados en el cabrón genio de Ludwig von Mises –ese austriaco que nos escupe verdades duras en su Liberalismo de 1927–, declaramos la ruta al liberalismo puro y duro. No hay atajos, no hay "mínimos" eternos; solo huevos para cortar el cordón umbilical del Estado y generar riqueza real, no limosnas. México no es Suecia; somos un chingo de "hijos de puta por naturaleza", abusando de todo lo que se mueve. Pero el liberalismo no es para princesitas civilizadas; es el machete que corta la maleza de nuestra estupidez cultural y nos obliga a crecer. ¡A la verga con los gobiernícolas, sus "cuarta transformación" de mierda y sus cuentos socialistas de igualdad! Vamos a trazar el camino desde esta porquería intervencionista al paraíso de la propiedad privada, la libertad individual y el capitalismo salvaje. Si no lo hacemos, seguiremos siendo el patio trasero de los gringos, con narcopolíticos como reyes y ciudadanos pobres como perros.
Tenemos Un Gobierno Mamón y Ladino
El Benefactor es un Pinche Parásito: El gobierno mexicano nos trata como niños idiotas, repartiendo "ayudas", pensiones y becas que solo crean dependientes huevones. Mises lo dice claro: el intervencionismo distorsiona todo, crea monopolios estatales (PEMEX, CFE, pinches carteles legales) y nos roba la productividad. En México, esto es peor: los gobiernícolas se forran mientras el pueblo chinga a su madre trabajando para nada. Somos una bola de resentidos, odiando al rico porque el Estado nos enseña a envidiar en vez de competir.
Admitámoslo, los mexicanos somos unos cabrones oportunistas. Sin reglas mínimas, el "vivo" roba, extorsiona y forma sus propios narco-estados. Mises no lo endulza; el antiliberalismo nace de nuestra psicología jodida: resentimiento, ignorancia y ganas de violencia. En todo el país, ves al vecino robando luz o agua porque "así es la vida". El Estado intervencionista fomenta esto: regulaciones que solo benefician a los conectados, aranceles que protegen a los flojos y un "bienestar social" que premia la pereza.
Economía de Mierda: Intervencionismo puro: inflación por imprimir billetes para "programas sociales", monopolios que ahogan la competencia y un PIB que crece menos que la verga de un eunuco. Mises lo machaca: sin precios libres, no hay cálculo racional; todo colapsa en pobreza. México es el ejemplo vivo: exportamos mano de obra barata a USA mientras el gobierno juega al "papá protector".
Política de Pendejos: Todos los partidos son lo mismo: demagogos prometiendo utopías socialistas o "economías mixtas". Mises los llama doctrinarios falsos; el fascismo o el peronismo mexicano (llámenlo como quieran) es una reacción desesperada, pero igual de jodida.
La Ruta al Liberalismo Puro: Paso a Paso, Sin Mamadas
No hay magia; es un camino gradual pero implacable, usando un "mínimo intervencionista" como andamio temporal –no eterno, pinches flojos– para construir la civilización que nos falta. Mises no lo prescribe explícitamente, pero su racionalismo nos obliga: educa primero, corta después. Si no, el abuso cultural nos revienta en la cara. Vamos de lo jodido a lo puro:
Fase 1: Despertar Cultural y Educativo (1-5 años) – ¡Quítate las pinches vendas! Propaga ideas misesianas como virus: escuelas privadas (no la pinche SEP adoctrinadora), libros como Liberalismo en cada cantina, podcasts irreverentes llamando "pendejos" a los gobiernícolas estatistas. Critica el resentimiento mexicano: enseña que la desigualdad es natural, no "injusticia". Reduce propaganda estatal; obliga a los políticos a debatir racional, no con mariachis. Mínimo estatal: enforcement básico contra violencia (narcos, extorsiones) para que la gente vea que libertad no es anarquía.
Fase 2: Corte Inicial al Intervencionismo (5-10 años) – A la verga con subsidios y regulaciones innecesarias. Elimina "programas sociales" gradualmente: sustitúyelos por incentivos privados (créditos bajos para emprendedores, no limosnas). Privatiza PEMEX, CFE y todo monopolio estatal –véndelos a quien ofrezca más, sin favoritismos. Baja impuestos drásticamente: ISR del 35% al 10%, IVA del 16% al 5%, elimina IEPS y otros chingadazos fiscales, para que el dinero quede en bolsillos privados. Mínimo estatal: anti-carteles fuertes (privados y estatales), pero solo para forzar competencia real; no "órdenes morales". Abre fronteras: libre comercio con USA y China, migración sin muros –que vengan los que produzcan, no los que chupen.
Fase 3: Transición Ordoliberal como Puente (10-15 años) – Usa el ordoliberalismo (ese "mínimo necesario" que tanto nos gusta) como bastón temporal: Estado como árbitro anti-abusos (leyes contra monopolios privados, enforcement de contratos). Pero Mises nos advierte: no lo eternices, o se convierte en socialismo disfrazado. Educa a la "cultura hijo de puta": penaliza abusos duros (robo, daños a propiedad privada) solo como disuasión, no venganza; deja vicios personales (drogas, prostitución) libres. Genera riqueza: fomenta inversión extranjera sin aranceles, para que el mercado sea el que eleve salarios reales, no por decreto.
Fase 4: Liberalismo Puro y Duro (15+ años) – ¡Al fin, cabrones! Estado como "vigilante nocturno": solo protege vida, libertad y propiedad contra violencia real. No más intervenciones: precios libres, banca privada sin un Banxico manipulador, educación y salud 100% privadas. Desigualdad? Bienvenida; motiva a los flojos a trabajar. Paz externa: neutralidad absoluta, libre movimiento de gente y bienes. México se convierte en hub global: riqueza generada por competencia salvaje, no por gobierno. Si el "mexicano abusador" no ha evolucionado, que se joda; el mercado lo educa o lo elimina.
Visión Final: México Rico, Libre y Cabrón
Imagina un México donde el PIB per cápita sea como Singapur, no como Honduras. Riqueza real: fábricas privadas, innovación sin regulaciones asfixiantes, pobres que suben por esfuerzo, no por cuotas. Mises lo promete: el capitalismo puro maximiza producción, reduce pobreza y trae paz. No utopía espiritual; prosperidad material cruda. Si fallamos, seguimos en la mierda: hiperinflación, narco-guerras y emigración masiva. Pero con cojones, México resurge –no por "revoluciones" violentas, sino por razón misesiana.
Llamado a Acción: ¡Muévete, Pinche Pueblo Pusilánime!
Únete o jódete. Propaga este manifiesto en tus redes, en cantinas, en marchas. Vota por liberales puros, no por farsantes. Si eres político, renuncia a tus privilegios; si eres empresario, compite sin chayote; si eres pobre, trabaja en vez de mendigar. ¡A la verga con el Estado mamón! Hacia la libertad, o muere en la mediocridad. ¡Viva México libre, cabrones!

