7 razones por las que debes odiarme
(o amarme, tú decides)
(o amarme, tú decides)
Lo que estamos viendo con Irán no es un conflicto geopolítico ordinario; es el recordatorio más sangriento y estúpido de lo que sucede cuando permitimos que el "imaginario" de unos clérigos secuestre la realidad de todo el planeta. La justificación del ataque es tan lógica como aterradora: no puedes negociar con quien gobierna basándose en profecías y "valores" celestiales, porque para ellos, destruir el mundo real es solo un trámite para alcanzar su pinche paraíso prometido. He aquí la prueba máxima: gobernar con valores —esa bazofia subjetiva y moralina— es la amenaza más letal contra la libertad y el desarrollo humano.
Mientras el mundo civilizado intenta construir redes de valor, estabilidad económica y derechos tangibles, los gobiernos teocráticos operan bajo una alucinación colectiva. Para estos fundamentalistas, la vida humana es moneda de cambio para sus delirios espirituales. El problema no es solo el islamismo; el problema es cualquier sistema que pretenda que su "verdad" revelada sea ley obligatoria. Cuando un Estado se guía por valores religiosos, deja de ser un gestor de la vida real para convertirse en un culto con armas nucleares. Es la antítesis del diseño funcional y la victoria de la pendejez dogmática sobre la inteligencia estratégica.
Entendamos la diferencia antes de que nos lleve la chingada a todos: los valores son el pretexto de los tiranos para decirte cómo vivir, a quién amar y por qué morir; son mutables, hipócritas y siempre terminan en exclusión o guerra. Los principios, en cambio, son las reglas del juego que permiten que incluso los que se odian puedan coexistir sin volarse la cabeza. Un gobierno basado en principios —como la libertad individual, la propiedad y la responsabilidad— es un árbitro técnico. Un gobierno basado en valores es un verdugo con complejo de mesías.
El ataque a Irán nos escupe en la cara una verdad que muchos se niegan a aceptar por corrección política: toda religión en el poder es la principal enemiga de la libertad. No hay "versiones moderadas" cuando el dogma se sienta en la silla presidencial. Si permites que la base de un gobierno sea un libro sagrado en lugar de un código de ética secular y lógico, estás firmando una sentencia de muerte para el progreso. La libertad no puede sobrevivir donde la obediencia a lo invisible es la norma suprema.
Basta de tibiezas. El mundo real exige arquitectos de la realidad, no administradores del alma. Si queremos desarrollo y paz, debemos exigir gobiernos que se bajen de la nube, dejen de rezar y empiecen a diseñar sistemas donde la religión sea lo que siempre debió ser: una opción privada, pequeña e irrelevante para la política pública. O expulsamos a los dioses del presupuesto y de la ley, o seguiremos viendo cómo el fanatismo de unos cuantos pendejos con sotana o turbante pone en jaque la existencia de todos. ¡Principios o barbarie, no hay más!
Visio, Actio, Transformatio.
La gratuidad es la anestesia predilecta de los gobiernos populistas y el espejismo más rentable para las corporaciones que buscan lavar su imagen con el dinero de otros. Ayer, mientras miles aplaudían en el Zócalo un espectáculo pagado por una cervecera transnacional y custodiado por el erario, se perfeccionó una vez más el arte del engaño público: hacernos creer que el entretenimiento masivo es un regalo, cuando en realidad es una factura que pagamos todos, incluso quienes no estuvimos ahí.
No existe tal cosa como un evento gratuito; lo que existe es una transferencia perversa de costos donde el ciudadano, a través de sus impuestos, subsidia la logística, la seguridad y la limpieza de una campaña de marketing privada. Es una ofensa a la inteligencia administrativa que el aparato del Estado se convierta en la agencia de eventos de una marca, movilizando recursos de seguridad que deberían estar en las calles de las alcaldías y no cuidando el montaje de un escenario para el centenario de una empresa.
La función del gobierno no es proveer pan y circo, sino garantizar un marco de orden donde cada individuo sea responsable de sus propios consumos y deseos. Elevar el acceso al espectáculo al rango de derecho humano es una trampa retórica para normalizar la dependencia y el gasto público descontrolado. Quien quiera cultura, que la produzca o que la pague, porque la dignidad de una sociedad no se mide por cuántos conciertos "regala" su gobierno, sino por la capacidad de sus ciudadanos para decidir en qué gastar el fruto de su propio esfuerzo.
Debemos dejar de ser espectadores pasivos del despilfarro y exigir una recticuentación implacable, porque al final del día...
El Artículo 41 de nuestra Constitución sostiene, con un romanticismo que hoy resulta insultante, que los partidos políticos son el vehículo para que el ciudadano acceda al poder. Es una mentira técnica. Lo que hoy se despliega ante nosotros en México, bajo el amparo de las siglas oficiales, no es un partido político; es una interfaz operativa de captura estatal. Estamos siendo testigos de la demolición controlada del contrato social, donde la boleta electoral se ha convertido en el salvoconducto legal para que el crimen organizado asalte el erario y asuma el control de las armas.
Esta gran estafa constitucional permite que ganar una elección no sea un triunfo democrático, sino una adjudicación directa de plazas. El presupuesto público, ese dinero que debería cimentar el desarrollo, ha sido mutado en el flujo de caja de quienes nos victimizan. Cada contrato de obra pública inflado y cada auditoría maquillada representan recursos frescos inyectados directamente a la logística del terror. La fiscalización es hoy una quimera, pues el auditor y el auditado responden al mismo patrón fáctico que ha comprado la franquicia del poder.
La perversión alcanza su punto más alto en la malversación del bienestar. No existen programas sociales genuinos, existen redes de control territorial diseñadas para mapear la lealtad a través del hambre. En las regiones donde el Estado ha claudicado voluntariamente, el apoyo oficial funciona como un "derecho de piso" institucionalizado: el sistema te entrega una dádiva para que sobrevivas, pero te arrebata la libertad de exigir seguridad. El ciudadano queda atrapado en una pinza mortal entre la transferencia monetaria que recibe y el fusil del criminal que custodia su entrega.
Pero la verdadera tragedia, la que marcará a generaciones, es la entrega del monopolio de la fuerza. Cuando la estructura del partido se convierte en el mecanismo de acceso del crimen al poder, las instituciones de seguridad cambian de dueño. La policía deja de ser el escudo del ciudadano para transformarse en el escolta del verdugo. La fuerza pública ya no persigue al criminal; se utiliza como brazo ejecutor para silenciar al periodista, reprimir al opositor y someter a cualquier brote de resistencia civil que pretenda exigir cuentas. Es el uso de la ley para garantizar, por primera vez en nuestra historia, la impunidad total desde el despacho oficial.
Aceptar esta narcocracia administrativa como "la nueva normalidad" es firmar nuestra propia sentencia de muerte institucional. No estamos ante una crisis de ideologías, sino ante un cambio de régimen hacia una estructura de extracción que utiliza las herramientas de la democracia para devorarla desde sus entrañas. La tragedia no es que el crimen organizado esté en las calles; la tragedia es que ahora despacha en el palacio municipal y viste uniforme de policía, validado por un sistema de partidos que decidió venderle la llave de nuestra casa.
El planteamiento sobre el papel de Ricardo Salinas Pliego en la política nacional mantiene una vigencia crítica conforme se agotan los tiempos de definición. La premisa es fundamental desde una óptica de diseño estratégico: confundir la probada capacidad de generar riqueza con la idoneidad para gestionar el aparato estatal es, en el mejor de los casos, un error de diagnóstico y, en el peor, un desperdicio de activos nacionales.
Si analizamos esta situación bajo una metodología de Design Thinking, el "user journey" de un CEO implacable y el de un Jefe de Estado son divergentes. Ricardo Salinas ha demostrado ser un ejecutor de alto impacto, pero someter ese perfil a la fricción de la maquinaria burocrática y al desgaste de las estructuras partidistas es un despropósito. Como candidato, se vuelve un blanco vulnerable para la guerra sucia; como impulsor, mantiene una independencia táctica que le permite señalar las pendejadas del sistema con una libertad que ningún cargo público permite.
México no necesita un nuevo "mesías" que prometa cambios desde un podio, sino un mecanismo institucional de Recticuentación. Salinas ocupa una posición privilegiada para fungir como el arquitecto de este modelo, no como su rostro en la boleta. Su verdadera potencia reside en ser un auditor social de alto impacto, capaz de potenciar candidaturas ciudadanas que asuman un compromiso innegociable de rendición de cuentas. Al no buscar el poder para sí mismo, adquiere la autoridad moral para convocar a ese "México silencioso": el enorme sector de ciudadanos abstencionistas que no votan porque perciben que todas las opciones son más de lo mismo.
Un Salinas candidato fragmentaría aún más a la oposición. Un Salinas como factor aglutinante, hablando desde la lógica de la eficiencia y el aspiracionismo genuino, podría articular una fuerza opositora real que hoy carece de un eje rector claro. Debemos entender que su mayor contribución sigue siendo la creación de valor y empleo en un entorno de co-opetición. Iniciativas como la Universidad de la Libertad atacan el problema de raíz —la educación y la mentalidad— con una visión de largo plazo que trasciende cualquier sexenio.
Es momento de entender que el rol de un generador de riqueza es ser el motor del cambio, no el conductor del viejo camión del Estado. La verdadera transformación no vendrá de quién se sienta en la silla, sino de quién logre unificar a la ciudadanía para exigir resultados medibles.
Asunto: Contrapropuesta Técnica y Ciudadana a la Iniciativa de Reforma Electoral 2026.
Emite: Empoderando Ciudadanía.
Visión: Visio, Actio, Transformatio.
La reforma del gobierno es una trampa de control disfrazada de austeridad. La postura de la "sociedad civil" tradicional es un parche tibio que busca salvar un sistema que ya huele a muerto. En Empoderando Ciudadanía no venimos a pedir permiso ni a sugerir mejoras cosméticas. Venimos a exigir la demolición de los privilegios partidistas mediante el Desapendejamiento Ciudadano. Si el elector no despierta, cualquier reforma solo sirve para cambiar de carcelero.
Los partidos deben ser entes privados financiados por sus creyentes. Si un partido no tiene la capacidad de convencer a sus simpatizantes de que abran la cartera, ese partido no merece existir. Punto. El dinero público se va a salud y seguridad, no a pagarle la fiesta a los "gobiernícolas".
La reelección es el derecho del ciudadano a premiar o castigar; prohibirla es castrar la democracia. Temas como el nepotismo y el "chapulineo" son distractores: el cambio de bando es una decisión personalísima. Nosotros votamos por ciudadanos, no por logotipos ni por árboles genealógicos. Amarrar a un candidato a una sigla es esclavitud política.
No basta con votar; hay que cobrar los resultados. La Recticuentación es el mecanismo de verificación directa donde el ciudadano confronta las promesas de campaña con la ejecución real. Si no hay resultados técnicos verificables, se activa el castigo en las urnas. La política deja de ser un concurso de popularidad para ser un contrato de desempeño.
Muerte al PREP. No necesitamos intermediarios que "ajusten" cifras. Queremos transmisión directa desde la casilla con validación digital inmutable mediante Blockchain. Resultados el mismo día, auditables por cualquier ciudadano desde su teléfono.
| Eje Temático | Iniciativa Gobierno | Sociedad Civil | Empoderando Ciudadanía |
|---|---|---|---|
| Financiamiento | Reducción del 25% (Demagogia). | Fórmula "equitativa". | CERO PESOS. Extirpación total. |
| Reelección | Prohibición total. | Defensa institucional tibia. | Derecho Inalienable del Elector. |
| "Chapulineo" | Penalización (Dueños de la gente). | Falta ética administrativa. | Libertad Personalísima. |
| Tecnología | Control de narrativa y bots. | Sistema actual supervisado. | Blockchain y Muerte al PREP. |
| Recticuentación | Retórica de "pueblo sabio". | Observación pasiva. | Auditoría Ciudadana Obligatoria. |
No aceptamos un sistema que asuma que el mexicano es un menor de edad que necesita leyes para no "equivocarse". El sistema debe ser una plataforma de competencia libre, tecnificada y sin costo para el erario, donde la única barrera de entrada sea la inteligencia del elector y la capacidad del candidato.
El sistema de partidos está aterrado. Su última ocurrencia para no perder el control es prohibir el "chapulineo", como si los candidatos fueran ganado con herraje de marca.
Hablemos de frente: prohibir que un político cambie de partido es un intento desesperado por fortalecer estructuras que ya están muertas. Los partidos parten de una premisa falsa: creen que el electorado vota por un logotipo y no por el ciudadano. Pero en un proceso de verdadero Desapendejamiento Ciudadano, sabemos que el valor reside en la persona, en su propuesta y en su capacidad, no en el color del trapo que use como bandera.
El cambio de partido es una prerrogativa ciudadana. Es una decisión personalísima. Prohibirlo es, simple y llanamente, conculcar un derecho fundamental. Si un ciudadano decide que su plataforma ya no lo representa, tiene el derecho inalienable de moverse. Querer amarrarlos por decreto es tratar la política como una cárcel corporativa.
Los "gobiernícolas" quieren que creas que el "chapulineo" es inmoral para que sigas siendo fiel a sus mafias. Pero la realidad es otra:
Sin dinero público y con libertad de movimiento, solo quedarán los que de verdad representan algo. Lo demás es control mental de los partidos.
VISIO, ACTIO, TRANSFORMATIO
El PREP, tal como funciona hoy, es un monumento a la desconfianza analógica y un cuello de botella burocrático que nos cuesta una fortuna.
Basta de hacernos los sorprendidos. El sistema actual está diseñado para que los "gobiernícolas" tengan tiempo de operar, mientras nosotros esperamos horas frente a una pantalla por resultados que ya existen en papel. Eliminar el PREP no es solo un capricho tecnológico; es una evolución necesaria hacia una Democracia de Tiempo Real. Si queremos un verdadero Desapendejamiento Ciudadano, tenemos que quitarle la "propiedad" de los datos a las estructuras burocráticas y devolvérsela a quien le pertenece: al ciudadano.
Para blindar el sistema y mandarlos a volar con sus excusas de "caída del sistema", propongo estos ejes de implementación inmediata:
No se trata de "mandar una fotito". El proceso debe ser una transmisión de datos pura con respaldo de imagen inmutable. Al cierre de la casilla, el secretario de mesa —vinculado biométricamente para evitar suplantaciones— debe:
Al digitalizar el resultado en el punto de origen, la fiscalización deja de ser un proceso de meses y se convierte en una validación de minutos.
¿Que no hay internet en la sierra? Por favor, estamos en 2026. La redundancia tecnológica es la respuesta:
Esta agilidad técnica mata el pretexto de los presupuestos electorales estratosféricos. Si el costo de contar votos se desploma gracias a la tecnología:
Tener resultados validados al 90% antes de la medianoche anula la capacidad de los políticos de generar inestabilidad. La reelección y la rendición de cuentas se vuelven procesos dinámicos. El funcionario sabe que su gestión será juzgada casi en tiempo real.
Sustituir el PREP por una plataforma descentralizada es el paso final para devolverle la soberanía al voto.
VISIO, ACTIO, TRANSFORMATIO
¿Otra "Reforma Electoral"? Por favor. Cada que el sistema se siente amenazado o quiere colgarse una medalla de austeridad barata, nos recetan el mismo jarabe de demagogia con etiquetas diferentes. El documento que circula desde el 25 de febrero es un ejercicio de prestidigitación: te enseñan una mano con el "ahorro" mientras con la otra te amarran los pies para que no puedas elegir de verdad.
Vamos a hablar claro, sin la corrección política que les encanta a los burócratas, porque aquí no estamos para hacer amigos, sino para articular realidades y despertar conciencias.
La propuesta oficial quiere prohibir que parientes se hereden cargos y eliminar la reelección consecutiva. Suena muy "ético", ¿no? Mentira. Es una pendejada técnica.
Quieren moverle a los plurinominales. Coincido en una cosa: fuera los plurinominales del Senado. Pero no por "ahorro", sino por lógica estructural. El Senado representa a las entidades federativas, no a la densidad de población ni a los porcentajes de los partidos. Cada estado es soberano y debe tener su peso igualitario. Mantener "pluris" ahí es ensuciar el pacto federal con cuotas de partido que a nadie le sirven.
Aquí es donde les duele. La reforma habla de bajar sueldos hasta que nadie gane más que la Presidenta. Eso es demagogia presupuestaria. El salario de un funcionario debe ir en función de su capacidad, su responsabilidad y el riesgo del cargo. Si quieres talento técnico de alto nivel para manejar el país, tienes que pagarlo.
Donde sí vamos a ser implacables es en lo que ya hemos dejado claro antes: Cero pesos: nuestro dinero no es su dinero. Los partidos no deben recibir ni un centavo del erario. Si la gente cree en ellos, que los mantenga de su bolsa. ¿Basta, crees en los partidos? La verdad es que son parásitos si no tienen el respaldo financiero real de sus simpatizantes.
Si quitamos el incentivo del dinero público, entonces ya no hay excusa para tener un sistema de registro de partidos tan engorroso. Necesitamos que cualquier ciudadano pueda registrarse como candidato al cargo que se le pegue la gana de forma ágil. Garanticemos la libertad de participación: sin dinero público de por medio, solo van a sobrevivir los que representen a alguien de verdad. Eso es democracia, lo demás es simulación.
¿Seguimos esperando horas para resultados "oficiales"? Es ridículo. Con la tecnología actual, el PREP es un fósil costoso. Cada casilla, al cierre del conteo, debe enviar una foto del acta final validada digitalmente a una plataforma en línea. Resultados el mismo día, validados por todos, sin intermediarios que "ajusten" cifras. La transparencia no se decreta, se programa con integridad técnica.
"La democracia no es un regalo del gobierno en turno; es el ejercicio innegociable de nuestros principios."
VISIO, ACTIO, TRANSFORMATIO
Por Francisco Quintana Damián
La realidad es una bofetada: hoy no eres un ciudadano, eres un patrocinador involuntario de la ineficiencia. Mientras tú haces malabares con el presupuesto de tu casa, los gobiernícolas operan bajo una lógica de saqueo legalizado. Te han vendido la idea de que sin ellos el país se detiene, cuando la verdad es que el país se detiene precisamente porque ellos están encima de nuestro cuello.
Trabajas 120 días al año solo para pagar impuestos. Recibes servicios de tercera, seguridad inexistente y una maraña de trámites diseñados para que el burócrata se sienta importante mientras te roba tiempo de vida.
Recuperas el 30% de tu ingreso de inmediato. El Estado se reduce a lo esencial (Justicia y Seguridad) y el ciudadano asume la gestión de su entorno mediante incentivos fiscales directos. Tú decides, tú construyes.
Para rescatar al país, primero hay que limpiar la casa. Aquí el listado de las secretarías actuales y cómo las vamos a intervenir. Si tiene presupuesto $0, es porque su función es una carga que el ciudadano libre puede y debe asumir mejor.
| Secretaría Actual | Costo Actual (Est. 2026) | Propuesta de Rescate | Justificación del Corte / Transformación |
|---|---|---|---|
| Gobernación (SEGOB) | $10,200 MDP | $6,000 MDP | Optimización digital; eliminación de plazas políticas. |
| Relaciones Exteriores (SRE) | $9,500 MDP | $7,000 MDP | Foco exclusivo en soberanía; fin de diplomacia de "coctel". |
| Defensa Nacional (SEDENA) | $250,000 MDP | $250,000 MDP | Se mantiene como pilar del Estado Árbitro. |
| Marina (SEMAR) | $75,000 MDP | $75,000 MDP | Se mantiene para vigilancia de soberanía nacional. |
| Seguridad Ciudadana (SSPC) | $110,000 MDP | $130,000 MDP | Incremento: El ahorro de otros ramos se va a proteger tu vida. |
| Turismo (SECTUR) | $1,800 MDP | $0 | La IP promociona mejor que el burócrata. Función eliminada. |
| Hacienda (SHCP) | $28,000 MDP | $12,000 MDP | Simplificación al Flat Tax del 15% elimina necesidad de gran aparato fiscal. |
| Cultura | $16,500 MDP | $0 | Rescate ciudadano: Identidad orgánica vía incentivos del 150%. |
| Economía (SE) | $3,800 MDP | $0 | La economía no se "planea", se ejerce. Función absorbida por Cámaras. |
| Energía (SENER) | $154,000 MDP | $12,000 MDP | Eliminación de operación estatal; solo queda el regulador técnico. |
| Agricultura (SADER) | $74,000 MDP | $0 | Fin a subsidios clientelares. Agroindustria vía inversión privada. |
| Infraestructura (SICT) | $75,000 MDP | $10,000 MDP | Transición masiva a concesiones privadas y obra por impuestos. |
| Educación (SEP) | $450,000 MDP | $450,000 MDP | Presupuesto se queda, pero se entrega vía Voucher al ciudadano. |
| Salud | $230,000 MDP | $230,000 MDP | Transformación a seguro universal y libre elección de prestador IP. |
| Trabajo (STPS) | $28,000 MDP | $0 | Relaciones laborales libres entre adultos. Justicia pasa al Poder Judicial. |
| SEDATU | $13,000 MDP | $0 | Ordenamiento vía libre mercado y derechos de propiedad claros. |
| Ciencia / Mujeres | $6,000 MDP | $0 | Ciencia vía IP (crédito 50%). Igualdad como principio transversal. |
| Bienestar | $570,000 MDP | $480,000 MDP | Eliminación de intermediarios clientelares. Entrega directa digital. |
¿Por qué eliminar secretarías completas? Porque el Estado no es un creador, es un extractor.
"El gobiernícola te necesita ignorante y dependiente. Nosotros te necesitamos libre y próspero. La diferencia es el 30% de tu sueldo que hoy se pierde en esta tabla y que mañana estará en tu cuenta de banco."
¿VAS A SEGUIR FINANCIANDO TU PROPIA ASFIXIA?
Hay que decirlo con todas sus letras: en México, nos han condicionado para aceptar lo inaceptable. Nos hemos vuelto expertos en estirar un billete que nace mutilado, pidiendo permiso para disponer de lo que nosotros mismos generamos. Si hoy sientes que el dinero no te alcanza, no es solo por la inflación o porque "no te esfuerzas lo suficiente"; es porque vives en un sistema diseñado para que, entre más trabajes, más le entregues a una burocracia voraz que no te devuelve ni seguridad, ni salud, ni futuro. Es hora de dejar de ser los cómplices silenciosos de nuestro propio saqueo.
Vamos a los números fríos, esos que a muchos les da flojera ver pero que explican por qué tu refrigerador está a medio llenar. Imagina un sueldo de $16,500 pesos brutos. Suena a "clase media", ¿verdad? Pues es un espejismo sangriento. Antes de que veas un solo centavo, el SAT y el IMSS te arrancan el primer bocado. Luego, sales a la calle y el sistema te vuelve a emboscar: por el "lujo" de mover tu coche para ir a trabajar, el IEPS y el IVA en la gasolina te roban el aliento. Al llegar al súper, cada producto que tocas tiene una carga oculta; entre IVA e IEPS a alimentos, entregas otra tajada de tu esfuerzo. Si sumas el ISAN y la Tenencia, el balance es trágico: de tus $16,500 iniciales, solo te quedan $11,457. El Estado te ha confiscado el 30.5% de tu tiempo de vida. ¡Estás regalando casi cuatro meses de tu existencia al año a cambio de servicios mediocres!
Aquí es donde la tragedia se vuelve urgencia. El IEPS a las gasolinas no es un "impuesto a los ricos". Es un impuesto al hambre. Todo lo que consumes llegó en un camión que usa combustible. Cuando el Estado cobra IEPS en la gasolinera, ese costo se traslada directamente al precio del jitomate, la carne y la leche. Es un impuesto en cascada que castiga doblemente al trabajador: primero le quita dinero al cargar su coche y luego le vuelve a arrebatar el presupuesto cuando la canasta básica sube de precio por culpa de esa misma voracidad fiscal. Es un círculo vicioso de miseria programada para mantenerte agachado.
Nuestra propuesta no es una sugerencia amable, es una exigencia de supervivencia económica. Primero, cero IEPS en gasolinas y alimentos para desplomar el costo de la vida de inmediato. Segundo, un tope real al ISR: nadie que gane menos de $100,000 pesos al mes debería pagar más del 15%. No se puede castigar el aspiracionismo ni el talento de quienes mueven al país. Tercero, muerte a la doble tributación; no más pagos por propiedad como Tenencia o ISAN. Lo que ya pagaste con tu sudor es tuyo y de nadie más.
Seguir aceptando este nivel de confiscación es, para decirlo claro, una pendejada. No podemos esperar resultados distintos si seguimos alimentando al mismo monstruo que nos asfixia. Bajar los impuestos no es "quitarle dinero al gobierno", es devolverle la dignidad y la libertad al ciudadano. Cuando recuperas ese 30% que hoy te roban, recuperas la capacidad de elegir tu propia salud, la educación de tus hijos y tu propio destino. La verdadera transformación no viene de un discurso mañanero, viene de dejar de financiar a quienes nos mantienen estancados.
Despierta. Reacciona. Transforma.
Visio, Actio, Transformatio.
México no está en una crisis política; está en una metástasis institucional alimentada por el miedo de unos y la ambición de otros. La simbiosis de mierda entre los gobiernícolas de la Tde4ª y el narco no es un accidente geográfico ni un error de cálculo: es un modelo de negocios que florece sobre la pusilanimidad del mexicano de a pie. Mientras sigas creyendo que un "like" en redes sociales es un acto de resistencia, estás siendo el tonto útil de una alianza criminal que nos está hundiendo la economía, la tranquilidad y el futuro.
Ya basta de la inacción cómplice de los gobiernícolas "no oficialistas" que solo miran desde la barrera. La vía pacífica y legal aún respira, pero está en terapia intensiva. Necesitamos acciones contundentes. Es hora de buscar y catapultar candidatos recticuentantes, tipos con capacidad, competencia y una honestidad que no se doblegue ante el primer fajo de billetes. Y no los busquemos en las cloacas de los partidos; busquémoslos en la vida real, en el sector productivo, en la academia, y obliguemos a los partidos a postularlos.
Hemos permitido que la partidocracia —esa fábrica de millonarios cínicos que hicieron y siguen haciendo del erario su modus vivendi— nos haga creer que ellos son el único camino. Mentira. Son el peor de los caminos. Los partidos son meros mecanismos de apoyo, no los dueños del país. Es tiempo de que el ciudadano asuma su naturaleza de animal político y empodere su voluntad para relegar al gobierno a su mínima expresión: esa que solo sirve para garantizar nuestra libertad y nuestra propiedad, nada más.
Postura Innegociable: Mi generosidad y mis acciones no son una inversión para que otros cambien. Son la manifestación de mis principios. No voy a actuar por debajo de mis propios estándares, México no merece que sigamos actuando por debajo de los suyos.