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lunes, 2 de marzo de 2026

El erario en el escenario, el costoso ejercicio de la gratuidad

 

El Erario en el Escenario: El Costoso Espejismo de la Gratuidad

La gratuidad es la anestesia predilecta de los gobiernos populistas y el espejismo más rentable para las corporaciones que buscan lavar su imagen con el dinero de otros. Ayer, mientras miles aplaudían en el Zócalo un espectáculo pagado por una cervecera transnacional y custodiado por el erario, se perfeccionó una vez más el arte del engaño público: hacernos creer que el entretenimiento masivo es un regalo, cuando en realidad es una factura que pagamos todos, incluso quienes no estuvimos ahí.

No existe tal cosa como un evento gratuito; lo que existe es una transferencia perversa de costos donde el ciudadano, a través de sus impuestos, subsidia la logística, la seguridad y la limpieza de una campaña de marketing privada. Es una ofensa a la inteligencia administrativa que el aparato del Estado se convierta en la agencia de eventos de una marca, movilizando recursos de seguridad que deberían estar en las calles de las alcaldías y no cuidando el montaje de un escenario para el centenario de una empresa.

La función del gobierno no es proveer pan y circo, sino garantizar un marco de orden donde cada individuo sea responsable de sus propios consumos y deseos. Elevar el acceso al espectáculo al rango de derecho humano es una trampa retórica para normalizar la dependencia y el gasto público descontrolado. Quien quiera cultura, que la produzca o que la pague, porque la dignidad de una sociedad no se mide por cuántos conciertos "regala" su gobierno, sino por la capacidad de sus ciudadanos para decidir en qué gastar el fruto de su propio esfuerzo.

Debemos dejar de ser espectadores pasivos del despilfarro y exigir una recticuentación implacable, porque al final del día...

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