El clientelismo disfrazado de “derecho”: los 6,400 bimestrales no compensan el desastre en salud ni protegen contra la inseguridad
Por Francisco Quintana Damián
Llevo semanas diciéndolo sin rodeos: recibir 6,400 pesos bimestrales de la Pensión para Adultos Mayores (o cualquier otro programa Bienestar) no es un triunfo si al mismo tiempo te dejan sin salud pública decente y te exponen a que te roben ese dinero en la calle o dentro de tu propia familia. Es clientelismo puro. Te dan cash hoy para que votes mañana, pero recortan lo que realmente te salva la vida y te dejan más vulnerable que antes.
Los números duros de marzo 2026 (INEGI, CIEP, México Evalúa, OECD) no mienten y no los inventa la oposición: la pobreza por ingresos bajó a 29.6% en 2024 gracias a transferencias y salario mínimo. Sin los programas sociales, habría sido 32.8%. Suena bonito. Pero la medición multidimensional (la que sí cuenta salud, seguridad social, vivienda) muestra que la carencia en acceso a servicios de salud sigue afectando a 1 de cada 3 mexicanos (44.5 millones). Vulnerable por carencias sociales subió al 32.2%. O sea: te sacan de “pobre” en papel dándote billetes, pero te dejan más enfermo y sin red.
Y aquí viene el trade-off que nadie quiere ver
Ese dinero sale de la misma bolsa que antes financiaba salud universal. El Presupuesto de Egresos 2026 asigna 965-996 mil millones de pesos al sector salud (aumento nominal 5.9% vs 2025), pero sigue en solo 2.6% del PIB, lejos del 6% que recomienda la OMS. Lo peor: la distribución es una burla.
- IMSS (el que atiende a los formales) se lleva +58 mil millones (11.7-11.8% más). Histórico.
- Secretaría de Salud: recorte de 2,228 millones (-3.2%).
- IMSS-Bienestar (el que supuestamente atiende a los 70 millones sin seguridad social): aumento ridículo de 0.8% o incluso -0.2% según fuente (167-172 mil mdp). Gasto per cápita para los sin seguro: apenas 4,200-4,412 pesos al año. Dos veces y media menos que un derechohabiente del IMSS.
CIEP, México Evalúa y Ethos lo dicen clarito: el incremento se concentra en quien ya tenía protección, mientras los más pobres (justo los beneficiarios de los 6,400) quedan con menos infraestructura, menos medicamentos y más gasto de bolsillo (41% del total en salud, uno de los peores de la OCDE). El gobierno dice “no hay recorte, solo reordenamos para quitar burocracia”. Mentira a medias. Sí reorganizan, pero eligen priorizar al IMSS porque crece solo con los cotizantes formales. Eso no es “atención a la ciudadanía”: es decisión política que deja a los más vulnerables con hospitales vacíos y colas eternas mientras tú pagas farmacia con tu pensión.
¿Sirven los 6,400 contra eso? No
Te dan para “comprar” salud privada, pero cuando te asaltan o te roban la tarjeta (y los casos están aumentando), se te va todo. Reportes de 2025-2026 en Tamaulipas, Veracruz (Coatzacoalcos), Estado de México: robos por familiares, despojo de tarjetas, abuso económico. Hasta iniciativas en el Congreso para meter 4-8 años de cárcel por explotar a abuelitos. Hubo intentos de asalto directo en sucursales del Banco del Bienestar el día de pago. El dinero que te “dan” termina en manos de delincuentes o de tu propio hijo. Net: cero protección.
Esto no es “miopía” ni síndrome de Estocolmo
Es dependencia inducida: te acostumbran a vivir del bimestre, recortan lo estructural (salud, seguridad real, infraestructura) y mañana, cuando la deuda explote (ya vamos rumbo a 52-54% del PIB y déficit 4.1%), no habrá ni 6,400 ni IMSS-Bienestar que alcance.
Conclusión: Yo no quiero más gobierno. Quiero más ciudadanía subsidiaria
Quiero que el Estado sea mínimo y necesario, que entregue servicios públicos de calidad (salud universal de verdad, no cash para que te cures en privado) y deje el resto en manos de la gente. Porque mientras sigamos aceptando este intercambio —te doy billetes, te quito hospitales y te expongo al robo— no vamos a ningún futuro certero. Solo a más pobreza disfrazada, más deuda y más mexicanos pagando dos veces: con impuestos y con su salud.
Los 6,400 no salvan. Solo compran silencio temporal. Es hora de exigir cuentas reales, no prebendas. México merece algo mejor que este clientelismo de cuarta.
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