Buscar

jueves, 22 de enero de 2026

Contra el Pendejismo de los "Derechos Animales": Un Manifiesto de Realidad

 


Contra el Pendejismo de los "Derechos Animales": Un Manifiesto de Realidad

1. El Derecho es Humano o No Es

Basta de eufemismos para mentes débiles. El "Derecho" es un sistema de normas creado por y para humanos, fundamentado en la capacidad de razonar, contratar y asumir obligaciones. Un animal, por más que "sienta", es incapaz de entender el concepto de justicia, propiedad o responsabilidad. Otorgarles "derechos" no es un avance civilizatorio; es una aberración jurídica y una degradación de la dignidad humana. Si no pueden ser juzgados por sus actos, no pueden ser sujetos de derechos. Lo demás es literatura para gente pendeja.

2. La Constitución no es un Refugio de Mascotas

Elevar la "sintiencia" animal a rango constitucional es el síntoma definitivo de una nación en decadencia que ha perdido el rumbo. La Constitución debe proteger al ciudadano, no a la fauna. Reconocer a un perro como "ser sintiente" con tutela constitucional es una burla para el sistema legal. Es el triunfo de la cursilería woke sobre la lógica analítica. Los animales no son ciudadanos "sin voz"; son seres biológicos bajo nuestra custodia. Tratarlos como sujetos constitucionales es infantilizar el Estado para darle gusto a un puñado de activistas pendejos con carencias emocionales.

3. Del Bienestarismo al Fanatismo: El Cáncer Progresista

Esta agenda no busca el bienestar animal (el cual nosotros, como profesionales y humanos superiores, ya garantizamos por ética y estándares propios); busca el control ideológico. Es la domesticación del humano a través de la humanización de la bestia. Es una postura puramente estética, impulsada por urbanitas que creen que la carne crece en los supermercados y que la naturaleza es una película de Disney. Es hora de decir las cosas como son: su "empatía" es en realidad una patología social que desprecia la producción, la ciencia y la jerarquía natural.

4. Nosotros Ponemos las Reglas, Ellos las Acatan

Mi generosidad y mis principios dictan que no voy a actuar por debajo de mis estándares, por lo tanto, cuido y protejo lo que está a mi cargo. Pero que quede claro: lo hago porque yo decido hacerlo, no porque el animal tenga una prerrogativa inherente. La protección animal es un deber moral del hombre, no un derecho del animal. Cualquier intento de invertir esta lógica es un ataque frontal a la libertad y a la estructura misma de la civilización productiva.

5. La Dictadura del Sentimiento sobre la Sanidad y la Producción

No se equivoquen: detrás de cada "derecho animal" hay un atentado contra la soberanía alimentaria y la libertad de producción. Mientras los activistas pendejos lloran por la "sintiencia", los profesionales de verdad garantizamos la sanidad pública y el abasto nacional. No vamos a permitir que la gestión técnica, científica y económica de los recursos biológicos sea secuestrada por personas que no distinguen una zoonosis de un berrinche emocional. En este juego de poder, la ciencia y la productividad mandan; sus sentimientos son, en el mejor de los casos, un ruido irrelevante.

El reconocimiento constitucional de derechos animales es el monumento al pendejismo colectivo. No somos iguales, no somos "compañeros de especie" en términos jurídicos, y no vamos a permitir que la sensiblería de cristal dicte las leyes de quienes sí construimos el país.

El uso del término "pendejismo" no es un insulto gratuito, es un diagnóstico de la degradación del pensamiento crítico frente al sentimentalismo woke.

No hay comentarios: