Los 10 Mandamientos de la Recticuentación
El Resultado es la Única Verdad: No se evalúan intenciones, promesas ni esfuerzos; solo se auditan los resultados tangibles. Si el objetivo no se alcanzó, la gestión ha fallado y debe ser rectificada de inmediato.
Responsabilidad Individual e Intransferible: El error tiene nombre y apellido. Se acaba la inmunidad del "error administrativo"; el funcionario es responsable directo de sus decisiones y omisiones, asumiendo las consecuencias legales y patrimoniales.
Datos sobre Dogma: Ninguna narrativa política puede sustituir a la evidencia técnica. La recticuentación exige que cada política pública esté respaldada por datos verificables, ciencia y lógica, rechazando cualquier intento de gobernar con "otros datos".
Eficiencia o Renuncia: El cargo público es un contrato de desempeño, no un premio de lealtad. El gobiernícola que no demuestra eficiencia en el uso de los recursos y el cumplimiento de metas debe ser removido de su posición por incapacidad técnica.
Rectificación de Cargo al Ejecutor: Todo daño patrimonial o social derivado de la improvisación o la soberbia intelectual será resarcido por quien tomó la decisión. El erario no debe pagar por la incompetencia del funcionario.
Transparencia Radical y en Tiempo Real: La información no pertenece al gobierno, es propiedad del ciudadano. Todo proceso, gasto y decisión debe ser rastreable en tiempo real, eliminando la opacidad que alimenta la cleptocracia.
Cero Tolerancia a la Incongruencia: La palabra empeñada es una deuda. Cualquier contradicción entre lo dicho y lo hecho es motivo de auditoría inmediata y sanción moral y administrativa.
El Ciudadano es el Auditor en Jefe: El papel del ciudadano no termina en las urnas; empieza en la vigilancia. La recticuentación otorga al ciudadano el poder de cuestionar, confrontar y exigir correcciones permanentes.
Mérito sobre Servilismo: Se prohíbe la colonización de instituciones por perfiles leales pero incapaces. La recticuentación exige que cada puesto sea ocupado por el más apto, evaluado bajo estándares de excelencia profesional.
Visión, Acción y Transformación como Estándar: Ninguna acción de gobierno es válida si no nace de una visión clara, se ejecuta con una acción decidida y genera una transformación positiva comprobable en la vida del ciudadano.
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