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miércoles, 4 de noviembre de 2026

El virrey de la impunidad: Andy López Beltrán y el negocio del cinismo

Hay que reconocerles algo a los parásitos del régimen: tienen el descaro cincelado en bronce.

​En su más reciente video, Andrés Manuel López Beltrán —el mirrey del nepotismo prieto, el negociante de la salud y el rey del tráfico de influencias— nos regaló diez minutos de la más pura, descarada e insoportable demagogia. Acompañado del libreto de siempre, el hijazo del expresidente salió a decir que todas las pruebas sobre huachicol fiscal, moches y contratos multimillonarios para sus cuates no son más que "guerra sucia de la oposición" e intrigas del FBI.

​Por favor. ¿A quién carajos pretende engañar este farsante?

​Nos quiere vender el cuento de que el linaje López es una casta incorruptible tocada por el espíritu del pueblo. Pero la realidad es cruda y apesta: Andy es el vivo retrato del junior nepotista que nunca le ha trabajado un solo día a la vida, pero que descubrió en el presupuesto público su mina de oro personal. Son los mismos buitres de siempre, solo que vestida la rapiña con guayabera y falsa austeridad.

​Lo más indignante no es solo el desfalco ni el tufo a corrupción que envuelve a sus prestanombres y amigotes. Lo verdaderamente miserable es la manipulación. Andy le habla a la militancia con tono de mártir porque sabe perfectamente que el verdadero motor de la "Cuarta Transformación" es el adoctrinamiento masivo. Se aprovecha de la fe ciega de millones para victimizarse mientras ellos cobran las facturas, viajan en primera clase y se reparten las candidaturas como si México fuera su herencia familiar.

​Dice que “no se va a doblar” y que competirá por una diputación en Tabasco. Claro que no se dobla: busca el fuero. Quiere asegurar la impunidad constitucional para seguir robando a manos llenas mientras el país se desangra entre el narco, la miseria y el colapso institucional.

​Que le quede claro a la dinastía en el poder y a la bola de aplaudidores que los solapan: ni nos tragamos su teatro de santidad ni nos vamos a callar. Andy López Beltrán no es un líder ni un perseguido político; es un vulgar enemigo de México. Un vividor del Estado que confunde a la patria con su rancho y a los mexicanos con sus peones.

​La historia no los va a absolver, pero nosotros tampoco les vamos a perdonar una sola mierda.

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