Entendamos de una puta vez la diferencia entre el cascarón y el parásito. Las estructuras morales (los partidos políticos) no tienen voluntad ni cometen delitos; las personas físicas que los habitan, sí.
Esa cantaleta perezosa de que "Morena es el viejo PRI" no tiene sentido. Morena es, en realidad, el refugio que construyeron todos esos cabrones que ya no tenían cabida en una democracia que, aunque perfectible, iba avanzando. Estábamos caminando hacia mejores estándares de vida, hacia una verdadera rendición de cuentas, al desarrollo económico y a la defensa implacable de las libertades ciudadanas por encima del pinche poder del gobierno.
A toda esa gente le aterraba ver cómo el estado perdía la capacidad de someter a la sociedad. Se sentían profundamente incómodos al tener menos poder para controlarnos. Por eso crearon la estructura que hoy conocemos como Morena: su único objetivo es recuperar ese control y seguir acogotando a los ciudadanos.
A los partidos que hoy se dicen "oposición", escuchen bien:
Su único trabajo es defender nuestros derechos y nuestras libertades. Entiendan que la meta es darle MÁS poder a la ciudadanía y MENOS poder al gobierno.
Si logran entender eso y lo convierten en su agenda innegociable, van a poder tener nuestros votos. Si no, váyanse al carajo. La ciudadanía ya no está para subsidiar parásitos ni mantener a quienes no nos defienden.
No hay comentarios:
Publicar un comentario