A los Médicos Veterinarios en Movilización, a las Autoridades de los tres niveles de Gobierno y a la Opinión Pública:
Como ciudadano profundamente comprometido con el bienestar animal y promotor activo de la visión One Health (Una Sola Salud), me sumo a la exigencia de justicia y dignidad para el gremio médico veterinario. La salud humana, animal y ambiental forman un tejido único e indivisible; por ello, la invisibilidad y el menosprecio hacia la labor veterinaria representan un riesgo inaceptable para la estabilidad de nuestra salud pública y la ética de nuestra sociedad. No podemos seguir permitiendo que el bienestar animal se gestione desde el romanticismo o la improvisación.
En este sentido, emito una exigencia firme y directa a los gobiernos Federal, Estatal y Municipal: basta de cuotas políticas y del uso de perfiles improvisados en la administración pública.
Es una demanda ciudadana innegociable que toda área, dirección o departamento encargado del bienestar animal y del trato con animales esté obligatoriamente encabezado por Médicos Veterinarios titulados y con cédula profesional.
No es aceptable que puestos que requieren un profundo rigor científico y técnico sean ocupados por "aficionados" o figuras políticas cuya única credencial es el favoritismo. La salud y la integridad animal deben estar bajo el mando exclusivo de profesionales acreditados por la ciencia, no por el compadrazgo.
Hago un llamado al gremio que hoy se moviliza: la verdadera dignidad no vendrá de negociaciones con dirigencias pusilánimes que han permitido la erosión de su prestigio, sino de su propia capacidad para imponer el respeto a través de la excelencia operativa y la autonomía técnica. Como ciudadano, me ocupo del bienestar animal desde la lógica de redes de valor y la responsabilidad compartida, y por ello no transijo con la mediocridad. El respeto se gana con una práctica impecable, auditable y transparente, rechazando cualquier subordinación ante la ignorancia de la burocracia de escritorio.
Mi apoyo a esta causa es una manifestación de mis principios innegociables; no voy a actuar ni a aceptar estándares por debajo de lo que la ciencia y la vida exigen. Acompaño esta marcha con un profundo sentido de urgencia, con la convicción de que México necesita veterinarios fuertes, independientes y líderes en la toma de decisiones públicas. La salud global de nuestro país depende de que el gremio recupere su mando técnico y de que el Estado cumpla con su obligación de profesionalizar, de una vez por todas, la atención y el bienestar de los animales en nuestra nación.
Francisco Quintana Damián
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