Lo de Marx Arriaga no es una pifia de un funcionario despistado; es la radiografía exacta de este gobierno criminal, corrupto y profundamente incompetente. Es la prueba irrefutable de que estos tipos no van a tocar a ninguno de los suyos, sin importar que cometan delitos que en cualquier país con un gramo de dignidad los tendrían tras las rejas.
El Botín de los Delincuentes
Estamos a merced de una horda de sátrapas y delincuentes, aliados descarados del narco, que están saqueando el erario a manos llenas. No es que sean simplemente "incapaces"; son parásitos que han encontrado en el Estado el refugio perfecto para su nulidad productiva.
La Realidad de la Cúpula: No es que sean pendejos (aunque su estulticia sea infinita), es que han diseñado un sistema donde la impunidad es el pegamento de su lealtad facciosa.
La Sociedad Pusilánime: El problema de fondo es una ciudadanía anestesiada que ha normalizado la podredumbre. Nos estamos acostumbrando a vivir en la mierda y, por lo visto, hay quienes ya hasta le agarraron el gusto al olor.
El Desierto del Progreso
Arar en este país es hacerlo en el desierto del valeverguismo mexicano. Un día sí y el otro también, la masa prefiere la comodidad de la prebenda y la limosna que la "incomodidad" del progreso y la exigencia.
Veredicto: Pocos, muy pocos, tenemos los huevos de plantear algo más allá de la queja estéril en redes sociales. Mientras la mayoría estira la mano para recibir migajas, estos criminales se roban el futuro del país frente a sus narices.
Si no somos capaces de articular una resistencia técnica, lógica y feroz, el destino de México será el basurero de la historia, administrado por los más ineptos y aplaudido por los más cobardes.
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