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viernes, 27 de febrero de 2026

Salinas Pliego: El Arquitecto de la Recticuentación, no el Candidato

 

Salinas Pliego: El Arquitecto de la Recticuentación, no el Candidato

Salinas Pliego: El Arquitecto de la Recticuentación, no el Candidato

El planteamiento sobre el papel de Ricardo Salinas Pliego en la política nacional mantiene una vigencia crítica conforme se agotan los tiempos de definición. La premisa es fundamental desde una óptica de diseño estratégico: confundir la probada capacidad de generar riqueza con la idoneidad para gestionar el aparato estatal es, en el mejor de los casos, un error de diagnóstico y, en el peor, un desperdicio de activos nacionales.

Si analizamos esta situación bajo una metodología de Design Thinking, el "user journey" de un CEO implacable y el de un Jefe de Estado son divergentes. Ricardo Salinas ha demostrado ser un ejecutor de alto impacto, pero someter ese perfil a la fricción de la maquinaria burocrática y al desgaste de las estructuras partidistas es un despropósito. Como candidato, se vuelve un blanco vulnerable para la guerra sucia; como impulsor, mantiene una independencia táctica que le permite señalar las pendejadas del sistema con una libertad que ningún cargo público permite.

México no necesita un nuevo "mesías" que prometa cambios desde un podio, sino un mecanismo institucional de Recticuentación. Salinas ocupa una posición privilegiada para fungir como el arquitecto de este modelo, no como su rostro en la boleta. Su verdadera potencia reside en ser un auditor social de alto impacto, capaz de potenciar candidaturas ciudadanas que asuman un compromiso innegociable de rendición de cuentas. Al no buscar el poder para sí mismo, adquiere la autoridad moral para convocar a ese "México silencioso": el enorme sector de ciudadanos abstencionistas que no votan porque perciben que todas las opciones son más de lo mismo.

Un Salinas candidato fragmentaría aún más a la oposición. Un Salinas como factor aglutinante, hablando desde la lógica de la eficiencia y el aspiracionismo genuino, podría articular una fuerza opositora real que hoy carece de un eje rector claro. Debemos entender que su mayor contribución sigue siendo la creación de valor y empleo en un entorno de co-opetición. Iniciativas como la Universidad de la Libertad atacan el problema de raíz —la educación y la mentalidad— con una visión de largo plazo que trasciende cualquier sexenio.

Es momento de entender que el rol de un generador de riqueza es ser el motor del cambio, no el conductor del viejo camión del Estado. La verdadera transformación no vendrá de quién se sienta en la silla, sino de quién logre unificar a la ciudadanía para exigir resultados medibles.

Visio, Actio, Transformatio

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